LA AVENTURA DE ANDREA

Andreita, la protagonista del cuento.

Andreita, la protagonista del cuento.

Relato breve escrito por mi, premiado en el 2007:

LA AVENTURA DE ANDREA

– Andrea, Andrea…
– No ves que está dormida.
– Sí, ya lo veo Yuran- respondió Liss con ironía.
Cuándo la niña abrió los ojos, sintió como si hubiese dormido una semana, y aún así le costó incorporarse, con los parpados entrecerrados. De repente se percató de que dos seres que no medían más de un palmo, la observaban con atención. Éstas vestían sedosas prendas color plata, y se elevaron hasta los ojos de la niña, con unas alas que brotaban de sus espaldas.
– ¿Qué…? ¿Dónde estoy?- preguntó Andrea mientras miraba a su alrededor.
Se encontraba en un bosque, sobre un manto de hojas secas, cosa que no sorprendió a Andrea si no fuera por el aura que envolvía todo, cada árbol, cada piedra…además de que no se veía ni oía ni un solo animal. Andrea recordaba esos días en que su tío la llevaba al bosque, y ella escuchaba atenta el trinar de las aves y el canto de los grillos, pero este bosque era totalmente silencioso.
Las hadas, o lo que fueran esos seres, se observaban sin saber que decir, al final una de ellas le pego un empujón a la otra, que dijo entrecortadamente:
– Um…esto… hola me llamo Liss.
El hadita hizo una especie de reverencia, con tanta energía que dio una voltereta en el aire, y cuando volvió a mirar a Andrea, tuvo que recolocarse la corona de flores que llevaba sobre la cabeza.
– Estás en el bosque eterno- añadió.
– El bosque eterno… – repitió para sí Andrea.
– Te hemos traído, porque creemos que tienes un poder, “magia”, y necesitamos que la uses para, para salvar a alguien.
– ¿Qué yo tengo magia?- Dijo Andrea sorprendida.
– Ves, te dije que no era una bruja- dijo Yuran.
– ¡Y yo te digo que sí lo es! Mi instinto nunca falla…- Grito Liss
– No lo es.
– Si lo es.
– Que no.
– Que si.
Mientras las dos haditas se enfrascaron en una pequeña discusión, Andrea estaba pensando como escapar de ahí, sin duda su familia estaría buscándola.
– ¿Cómo he llegado aquí?- Preguntó.
– Ah, eso, pues fue gracias a Yuran, ella te trajo- contestó Liss.
– ¿Cómo?- volvió a preguntar Andrea.
– Pues Yuran tiene el poder de tele transportarse con cualquiera que toque en ese momento, a donde ella desee.
– Pero no fue sólo gracias a mi, Liss fue la que te encontró, ella puede encontrar a cualquier persona en cualquier planeta, sólo pensando en ella- Añadió Yuran.
– ¿En cualquier planeta?
– Sí – respondió Yuran, sin darle demasiada importancia.
– ¿Entonces… vive gente en otros planetas?
– Pues claro – contestó Yuran –. Sino para que existirían.
Entonces Andrea se dio cuenta de que ese bosque no podía ser del planeta tierra, sin un solo insecto, sin viento…
– ¿Y donde estoy ahora?
– Estás en el planeta Sempiternum, el planeta eterno – dijo Liss.
Andrea cada vez entendía menos que estaba pasando, así que se armó de valor y les dijo las haditas.
– Pues no sé porque me habéis traído pero tiene razón Yuran, yo no soy una bruja, es más en mi planeta no existen las brujas.
– Claro que existen, es más, sólo existen ahí – contestó Yuran indignada –. Pero estoy de acuerdo contigo, tú no puedes ser una bruja.
Ante esa respuesta fue Andrea la que se enojó y dijo:
– ¿Por qué no, a ver?
– Pues, porque si fueras una bruja lo sabrías.
– ¿Y como se sabe si eres o no una bruja?
– Pues hombre… ¿Tus padres son brujos?- preguntó Yuran.
– Pues no, al menos yo nunca les he visto hacer nada raro…- respondió Andrea
– ¿Y tú has hecho alguna vez magia?
En ese momento Andrea recordó que una vez, en el ático de su casa, una paloma herida cayó contra el suelo. Andrea creyó que estaba muerta, y triste por ella, la estrecho entre sus brazos, y repentinamente la paloma hecho a volar. Ella se quedó sorprendida, pero pensó que simplemente estaba viva, y no se había dado cuenta, no creyó que eso fuera magia, porque la magia no existe, pero ahora… ahora lo estaba dudando. Entonces les contó a las hadas toda la historia.
– ¡Lo ves! – Exclamó Liss cuando Andrea terminó de contar la historia.
– Bueno… – dijo Yuran.
Yuran era muy orgullosa, y por nada del mundo hubiera pedido disculpas a Liss, y menos cuando había dudado de su instinto.
– Entonces ¿Soy una bruja?
– Pues creo que sí, pero… espera un momento, si eres una bruja tienes que tener un talismán eterno.
Andrea recordaba perfectamente cómo su tío, cuando cumplió cinco años, le regaló un collar con una piedra transparente, diciéndole que era un talismán eterno, y que la piedra era un cuarzo blanco, la más pura de todas. Dijo que ese talismán le mantenía unida a él y que la protegería.
– Sí – gritó Andrea-. Tengo un talismán eterno, me lo regaló mi tío cuando cumplí 5 años y desde entonces nunca me lo he quitado del cuello.
– A ver, a ver- decían las haditas, peleando por verlo primero.
– Oh …- exclamaron a la vez
– Es un cuarzo blanco, esa gema es de la curación y además le han hecho un hechizo protector, eso significa que…
– ¡Que mi tío es brujo! – exclamó Andrea al llegar a la misma conclusión que la hadita.
– Exacto- confirmó Liss.
– Entonces será mejor que nos dejemos de tanta charla, y busquemos a Gema, seguro que está preocupada por nosotras- dijo Yuran.
– Sí, claro.
Andrea estaba algo preocupada por su familia, lo último que recordaba era haberse acostado en su camita, arropada por su abuela, y se daba cuenta del susto que se habrá llevado la pobre mujer al ir a despertarla, y ver que no estaba. Conociendo a su abuela, habría llamado a la policía y despertado a todos los vecinos. Andrea contuvo una risita; aunque no fuera gracioso, le divertía la idea de ver la cara de los vecinos a las siete de la mañana, escuchando los gritos de su abuela.
– Antes de irnos, ¿Puedo llamar a mi casa para avisar de que estoy bien?- preguntó Andrea.
– No te preocupes Andrea, en Sempiternum el tiempo está detenido, por tanto, cuando te llevemos de vuelta a casa, será la misma hora que cuando te trajimos aquí. – dijo Liss.
– Bueno… vale, está bien, entonces vamos- dijo Andrea algo más tranquila.
– Pues vamos- dijo Yuran mientras agarraba la mano a su diminuta amiga, y un mechón de pelo a Andrea.
Fue un visto y no visto, de repente ya no estaban en el bosque calido, sino frente a un castillo tan oscuro, que se confundía con el sombrío cielo que se desplegaba tras él.
– ¿Cómo es qué ahora es de noche?- Pregunto Andrea algo sorprendida.
– Pues porque ahora estamos en Taetricus, la parte oscura de Sempiternum.
– Rápido, Gema nos estará esperando.
Andrea siguió a las haditas que se adentraron en el castillo, y cuando atravesó la puerta sintió un escalofrío, había algo malo en él, pero ella no habría sabido decir que era, aunque no le gustaba lo más mínimo.
– Subamos, venga Andrea- le dijo Yuran.
Andrea se había parado en seco, no estaba segura de querer saber que había ahí arriba, pero hizo caso a Yuran, y con grandes esfuerzos la siguió. Subieron por una escalera de caracol, que parecía interminable, debido a que cada paso que daba sentía más y más frío.
– Ya hemos llegado- dijo Yuran mientras llamaba a la puerta que se encontraba al final de la escalera.
– Contraseña- dijo alguien al otro lado de la puerta.
– Margaritas- dijo Yuran
– Yuran te he dicho mil veces que la contraseña es “tulipanes”- contestó algo molesta la voz tras la puerta.
– Es que, Gema, ya sabes que me gustan más las margaritas- se defendió Yuran.
– Anda pasa- dijo Gema mientras se abría mágicamente la puerta.
Entonces entraron a una habitación semicircular en la que se encontraba Gema y… no podía ser, y un unicornio, “pero si los unicornios no existen”, pensó Andrea, pero sí, ahí tumbado en el centro de la habitación había un unicornio, que además de iluminar la sala con su claro pelaje, desprendía un calor que chocaba con el frío del castillo.
– Ya hemos encontrado una bruja, Gema- dijo Liss.
– Sí además creemos que es la indicada, porque de pequeña, sanó a una paloma, sea lo que sea eso- añadió Yuran.
– Es un pájaro- dijo Andrea.
– Ah, vale- dijo Yuran sin darle importancia.
– A ver- Gema se acercó a Andrea- muéstrame tus manos.
Andrea sacó las manos de los bolsillos donde intentaba mantenerlas calientes, y las puso boca arriba. En ese momento Gema comenzó a dar pasitos sobre la palma de la mano, dibujando invisiblemente unos símbolos raros, y de repente, las arrugas de las manos de Andrea se iluminaron. Andrea se asustó tanto, que instintivamente apartó las manos, provocando que Gema saliera volando asustada a refugiarse con sus amigas.
– Sí, es bruja- confirmó Gema, sintiéndose ya a salvo – pero parece ser que no esta acostumbrada a su magia y eso no puede ser bueno.
– Bueno por probar no perdemos nada- dijo Liss, algo más animada.
– Está bien, pequeña, ven un momento aquí, te voy a explicar que tienes que hacer- dijo Gema.
Andrea fue al lado del unicornio, y se dio cuenta que no estaba dormido, como había pensado antes, sino que estaba herido con un corte en el pecho que padecía no cicatrizar.
– Bien, siéntate al lado del unicornio- Andrea obedeció-. Ahora necesitamos que lo cures- añadió Gema.
– Pero ¿Cómo lo voy a curar?- Pregunto Andrea.
– Pues igual que curaste a la paloma- le dijo Liss.
Andrea intentó recordar cada detalle de como curó a la pequeña paloma. Recordó que se sentía muy triste, siempre le ha dado pena ver como muere cualquier animal, y entonces cogió a la paloma con las manos…. eso era, sus manos la habían curado.
– Está bien- dijo Andrea- creo que sé que tengo que hacer.
Entonces Andrea colocó sus manos a unos centímetros de la herida del animal y pensó que le gustaría ver como el unicornio vivía, que le encantaría salvarlo; y en ese momento sus manos se volvieron a iluminar encima de la herida del animal, que comenzó a cicatrizarse.
Andrea, al verlo, cerró los ojos y se concentró más en sus pensamientos. La herida debía de ser muy grave porque la muchacha se pasó por lo menos diez minutos con sus manos
sobre el pecho del animal, hasta que por fin cicatrizó del todo.
– Bien- exclamaron las haditas al unísono.
– Lo has salvado- dijo con cara de sorpresa Yuran.
En ese momento el animal se incorporó algo desconcertado, y en un visto y no visto desapareció junto con Yuran.
– ¿Qué…? ¿Por qué se lo ha llevado?- pregunto Andrea.
– Porque los unicornios, en cuanto se sienten encerrados, quieren escapar a toda costa, y se podría haber puesto violento- contestó Liss-. No te preocupes, Yuran lo ha llevado a su bosque.
– ¿Y que le había pasado? ¿Quién lo había intentado matar?- preguntó Andrea.
– Pues mira- le comenzó a explicar Gema-. Los unicornios son inmortales, pero el otro día encontramos a este mal herido. No sabemos porque no se curo el mismo, y puesto que los unicornios no hablan, no lo sabremos nunca, pero creemos que le atacó un curvus.
– ¿Un curvus?
– Sí – respondió Liss- los curvus son unos seres que vienen del planeta Inopia, creemos que fue uno de ellos, porque en sus garras tienen un veneno que es incurable.
– Pero tú lo has curado y no sabes lo agradecidas que te estamos- añadió Gema.
– Sí Andrea, porque los unicornios no tienen crías, y cada uno de ellos es muy importante en nuestro planeta, ya que lo mantienen eterno.
En ese momento regresó Yuran.
– Bueno, ¿lista para volver?- dijo Yuran agarrando un mechón de pelo de Andrea.
– Supongo que sí- dijo Andrea- y en un parpadeo, apareció de pie sobre su cama.
La chica tardó un poco en ordenar todo lo que había ocurrido. Finalmente se sentó en su cama y miro el reloj de la mesilla. Eran las cuatro y media. Mañana iba a ser un día muy duro en clase, tenía examen de Lenguaje, y además la profesora de matemáticas le había dicho que tenía que esforzarse más en sus clases, clases que Andrea detestaba en lo más profundo. Se acostó, decidida a dormirse, cuando algo parpadeó en la ventana. Cuando fue a comprobar que era, encontró bajo esta un saquito arrugado. Lo abrió a toda velocidad y vio que en el había un montón de hojas secas, que milagrosamente no se habían roto, un par de pelos blancos y una pequeña nota que decía:
“Por ayudarnos te regalamos ver tus sueños cumplidos.
Las hojas eternas y el cabello de unicornio
Te abrirá los ojos y el camino”
Y así fue.
Al día siguiente Andrea sentía que no existía misterio para ella. Los números y las letras se le presentaban con una claridad y perfección, que no le costó apenas esfuerzo sacar la mejor nota en lenguaje, y mejorar notablemente en matemáticas. Pero en realidad, lo único que la niña deseaba era que llegara su tío del viaje que estaba realizando por África, ya que tenía muchas preguntas que hacer, y una gran aventura que contar.

<Reservados los derechos de autor>

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"La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes"

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