De Dondedueleinspira

No es muy difícil, al menos para un servidor, hacer algo de memoria para volver a esos momentos en que un día renegué de ciertas cosas que consideraba como estúpidas, malvadas, del todo separadas de mi utopía de vida.
Aún recuerdo muy nítidamente que, cuando era pequeño, vivía muy preocupado debido a la gran adicción a la nicotina de mi madre, quien, en los momentos más felices, no era capaz de separar los cigarrillos de sus labios. Me vienen a la cabeza tantos de esos momentos: mientras ella conducía, cuando estábamos sentados en la terraza de casa, mientras hacía la comida, en los que estar cerca de ella inhalando el humo de sus cigarrillos se me antojaba como una de las experiencias más desagradables…¿Qué placer podría encontrar ella al introducir ese nauseabundo humo en sus pulmones? ¿Por qué presentía entonces que esa tos y ese nerviosismo cuando se le acababan eran actitudes fuera de luegar en ella, y a más inri, una señal nefasta para el futuro? Con una sonrisa en los labios incluso, puedo recordar cómo mi hermana y yo jugábamos a enterrar sus paquetes de tabaco en el jardín para que no fumase nunca más, haciendo un singular “mapa del tesoro” para poderlos localizar más tarde, pues cuando se enteraba de que fuimos nosotros sus ojos se teñían de un rojo amenazante, muy lejos de su tierna y dulce mirada.
Una de esas noches que pasábamos en casa solos con mi padre, mientras ella trabajaba en horario nocturno, mi padre nos llevó a la cocina. Allí saco de su bolsillo 2 cigarros y un mechero. Ese recuerdo está tan fresco en mi cabeza, que las siglas LM podrían perdurar aquí dentro eternamente creo. Entonces él nos dijo que aquello que hacía mi madre era una adicción, una de las más feas que existían, que te robaba la confianza en tí mismo, la salud, el dinero, la tranquilidad…hasta que terminaba destruyéndote. -¿Por qué lo fuma mamá entonces?- pregunté. Mi padre se encogió entonces de hombros, asegurando que el no era capaz de encontrar ninguna razón para que estuviese enganchada a esos malditos cigarrillos. -En ellos nada bueno puede encontrarse, y he traído estos dos cigarrillos para demostraros que todo en ellos es repugnante, empezando por el sabor- dijo. Acto seguido puso el primero en su boca, lo encendió, y después de un pequeño ataque de tos (réplica amplificada de los que mi madre tenía, más débiles claro, debido a la tolerancia que todos desarrollamos al consumir habitualmente), puso en su boca el segundo para encenderlo. Ese sería mi primer cigarrillo. Ni que decir tiene que fue una experiencia asquerosa, en la cual tosí muy fuertemente, e incluso tuve que ir al baño con un ataque de nauseas inminente. Cuando todo terminó, mi padre nos pidió que le jurásemos que jamás volveríamos a probar aquella basura.
16 años después de ello, aquí me encuentro escribiendo con un cigarrillo en la boca, vivo reflejo de lo oscuro en mi madre, y tras haber probado tantos tipos diferentes de drogas adictivas, que quisiera darme un golpe tan fuerte en la cabeza que pudiese olvidarme de todas y cada una de ellas. Y peor aún, una vez detrás de otra vuelvo a bajar a la calle a gastar mis ahorros en ellas tras decir que lo dejaría, como hacía ella…¿cuántas vueltas da la vida verdad?
En verdad, sólo quería que esto sirviese de anécdota para hacernos una idea de cuanto cambian las cosas, y más profundamente, como las situaciones de la vida y las decisiones que tomamos cuando ocurren, pueden llegar incluso a romper aquellos solemnes juramentos que, de niños o no tan niños, hicimos con la cabeza bien alta y de corazón a nuestros padres y conocidos. Seguramente tu serás uno de esos que cómo yo, juró no mentir nunca a sus padres, no probar nunca jamás ningún tipo de droga, no pegar a los demás, portarte bien siempre…¿Cual fue en tu caso la razón de inclumplirlo? Esta pregunta será para tí, al igual que para mí, un gran dolor de cabeza, pues no encontraras ni en tu primer cigarrillo, ni en tu primer litro (o quizás algo más), ni en tu primer puñetazo, ni en tu primera mentira razón alguna de peso suficiente como para justificar romper una promesa tan solemne. Pareciera más bien que han sido las circunstancias en la vida, los pequeños detalles como un exceso de nervios, quizás pasabas por un mal momento, o a lo mejor en ese momento estabas simplemente buscando un pelea o nuevas (y peligrosas) experiencias.
Tal y cómo sucedía en la película de Hércules (versión Disney), todos los planetas del sistema solar, que poco a poco se habían estado moviendo lenta pero incesantemente se alinearon formando una línea perfecta que envío un torrente de energía cósmica para abrir la caja de Pandora en tu vida.
Nada más lejos de la realidad.
Mis reflexiones me llevan a pensar que cada pequeña decisión que tomamos, ya sea buena o mala, es capaz de poner en marcha un mecanismo cósmico. Cuando decidiste insultar a aquel chaval , tiraste la primera pieza de un gigantesco dominó invisible, cuyo tablero es el planeta Tierra entero. Tu, un ser superior, tomaste una decisión, que buena o mala, desencadenó en que ese chaval tuviese un mal día, estuviese muy irascible, por eso aceptó irse con uno de sus amigos a pillar porros, para despejar su cabeza. Por la noche, cuando tuvisteis que volveros a ver en el parque, los dos queríais hacer las paces, y él decidió que la mejor manera de hacerlo sería fumándoos un buen porro juntos, poniendo cómo símil la “pipa de la paz”. Tu eras adicto al tabaco, pero jamás habías probado los porros. Recuerdo haberte escuchado jurar que nunca lo harías, tu sólamente fumarías tabaco. Pero en ese momento de confusión, en el cual no podías hacerle un feo a tu amigo, y ayudado por la curiosidad, fumaste porros…fué el primer día de una larga serie de años en los que te desperdiciaste, te despreciaste y te perdiste, como la basura más baja…Pero más aún, ¿que sería de el otro chaval, o de quien le vendió la droga, o de sus hermanos, de los primos, de los profesores de éstos?….Es abrumador pararse a pensar que un acto tan simple pueda repercutir en la vida de tanta gente, ¿verdad?
Analicemos la situación….¿cual fue la auténtica razón de que fumases tu primer porro?
Bajo mi punto de vista, y cómo síntesis, querría hacerte comprender que todas las cosas en tu vida, ya sean las buenas o las malas, son simplemente el resultado de la caída de una pieza de ese giganntesco y eterno dominó. Pero no es la última. Cada decisión que tu tomas la hará caer hacia un lado o hacia otro, desencadenando situaciones y experiencias imprevisibles para tí y para todos los demás.
Ahora imagínate por un momento que 6.000.000.000.000. de personas están jugando a la vez, cambiando el sentido de caída de este dominó con cada una de las decisiones que toman en cada momento de su vida, como cuando eligen un coche en vez de otro, o cuando deciden salir con alguien en vez de con otro alguien….¿No sería magnífico saber controlar la dirección de todas las fichas para sacar la máxima puntuación?
Actualmente estoy descubriendo algo, de lo cual no tengo absoluta seguridad, pero aún así lo compartiré contigo para que hagas tus propios descubrimientos. Creo que tu no puedes elegir hacia dónde caerá esa hilera de fichas que podrían llevar al éxito o a la desgracia, pero puedes hacer algo que aumente las probabilidades de llegar al destino elegido, y son las acciones correctas, o buenas, o si no lo entiendes bien, digo que para ello has de realizar cada pequeño acto de tu vida desde el amor hacia todas las cosas. ¿Por qué? Vale, me has pillado, no sabría decirlo a ciencia cierta, pues es solo una intuición, pero hay algo de lo que estoy seguro, gracias a la psicología inversa. Cuando recoges a un perro abandonado, ayudas a un anciano a cruzar la calle, o dedicas una sonrisa sincera al conductor del autobús, no creo que la ficha que cae debido a tu decisión pueda chocar con otra mala. Quizás ese sea el truco para poder controlar toda esta sincronicidad, impregnar tus acciones con amor para que vayan a derribar las fichas de la fortuna, y no de la desgracia, ya sean tus fichas o las de los demás.
Aún no puedo comprender por qué fumo, o de qué manera me he visto obligado a pasar por unas circunstancias tan desgarradoras en mi vida, sólo estoy seguro de dos cosas:
-He sido tan tonto de escoger en cada pequeña decisión el camino más duro para evolucionar
-Con la decisión de dejar de fumar y de orientar mis pequeñas acciones hacia el amor por todo, estaré atrayendo las “fichas buenas” hacia mi día a día, y quizás las tuyas también. ¡Así que espabila!

Después de todo, has de recordar que el simple aleteo de una mariposa en Nueva York, tiene una alta probabilidad de desencadenar una catástrofe natural en cualquier otra parte del mundo

Aquí tienes un vídeo donde podrás encontrar una explicación visual a lo anterior

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Mafalda:

"¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?

John Lenon:

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes"

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