Feminismo de la diferencia

El feminismo de la diferencia nace a mediados de los años 70 en Estados Unidos y Francia. Provenía de grupos feministas radicales, y, con su lema “ser mujer es hermoso“, abogaba por identificar y defender las características propias de la mujer. Consideran que los hombres son, por naturaleza, agresivos, guerreros y depredadores, y por tanto, las mujeres no deben entrar en ese juego e intentar imitarlos.

Una de sus teóricas fue una italiana, Carla Lonzi. Carla afirmaba que “la meta de la toma del poder es totalmente vana“. Y la francesa Luce Irigaray consideraba inútil o incluso nocivo empeñarse en obtener la “igualdad”. Es imposible, según esta teoría, crear una identidad propiamente femenina, y a la vez destruir el mito de la mujer. Las teóricas debaten entre ellas, y muchas veces llegan al extremo de no reconocerse unas a otras como feministas. Hay feministas diferencialistas que relacionan la identidad femenina con la teoría de los arquetipos de Jung; es el caso de Esther Harding.

El feminismo de la diferencia tuvo muchas seguidoras en Francia e Italia. En Italia el feminismo de la diferencia se desarrolló principalmente en torno a la Librería de las Mujeres de Milán; algunos textos de dicha librería fueron enormemente polémicos, como uno en el que recomendaban a las mujeres no acudir a los tribunales de justicia en el caso de que sufrieran agresiones, por considerar que la justicia es masculina. En España la feminista de la diferencia de más relevancia ha sido Victoria Sendón de León, aunque en la actualidad no se considera perteneciente a esa escuela, sino a la del feminismo integral. Asimismo el centro social La Eskalera Karakola se inscribe dentro del feminismo de la diferencia.

Según la psicóloga canadiense Susan Pinker, el modelo de la paridad está superado. En el libro La paradoja sexual propone un “feminismo de la diferencia”, que reconoce la distinción en cualidades y preferencias entre uno y otro sexo. Si tienen efectiva libertad, las mujeres seguirán caminos propios, y la disparidad resultante será la verdadera igualdad.[1]

El feminismo de la diferencia diverge del feminismo de la igualdad, pues éste considera que la masculinidad y la feminidad son roles de género construidos socialmente con los que hay que acabar. En cambio, el feminismo de la diferencia propone una invención constante del significante que es el cuerpo separado del mandato cultural hecho por patriarcado (el género).

 

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"¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?

John Lenon:

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes"

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