Y otro de regalo…

Los exploradores, y un trueno en Zaragoza.

Costumbres de los famas

Sucedió qué un fama bailaba tregua y bailaba catala
delante de un almacén lleno de cronopios y esperanzas. Las más
irritadas eran las esperanzas porque buscaban siempre que los
famas no bailen tregua ni catala sino espera, que es el baile que
conocen los cronopios y los esperanzas.
Los famas se sitúan a propósito delante de los almacenes, y
esta vez el fama bailaba tregua y bailaba catala para molestar
a las esperanzas. Una de las esperanzas dejó en el suelo su pez
de fauta -pues las esperanzas, como el Rey del Mar, están
siempre asistidas de peces de flauta- y salió a imprecar al fama,
diciéndole así:
-Fama, no bailes tregua ni catala delante de este almacén.
El fama seguía bailando y se reía.
La esperanza llamó a las otras esperanzas, y los cronopios
formaron corro para ver lo que pasaría.
-Fama -dijeron las esperanzas-. No bailes tregua ni catala
delante de este almacén.
Pero el fama se reía para menoscabar a las esperanzas.
Entonces las esperanzas se arrojaron sobre el fama y lo
lastimaron. Lo dejaron caído al lado de un palenque, y el fama
se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza.
Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y
húmedos. Rodeaban al fama y lo compadecían, diciéndole así:
-Cronopio cronopio cronopio.
Y el fama comprendía y su soledad era menos amarga.

JULIO CORTAZAR

Y se hizo la luz…

CONSERVACIÓN DE LOS RECUERDOS

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.» Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Julio Cortazar

Cuando los cronopios cantan…

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.

Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

Cuando te enamoras…

¿Qué hace un cronopio cuando se enamora?

Pierde la cabeza, eso es lo primero y prácticamente lo único que hace.  Se olvida de cambiar el reloj alcaucil, y ni siquiera recuerda cómo funciona. Definitivamente deja de dibujar en las pizarras de las tortugas, y comienza a dibujar en todas partes. ¿Qué hace un cronopio cuando se enamora? Pierde la cabeza, eso y se dedica a cortar margaritas.

Cuando a un cronopio le rompen el corazón, llora un poco, y luego un poco más.  Se sabe desdichado y húmedo. Pero mientras llora, piensa en que a todos alguna vez les rompen el corazón. En que enamorarse significa también llorar un poco. Y que a diferencia de los famas, el cronopio llora cuando tiene ganas, y como tiene ganas, llora un poco más.

¿Qué hace una fama cuando se enamora?

Lo anota minuciosamente en una libreta. Lo anota minuciosamente sin olvidar escribir la fecha y la hora en que se enamoro. Lo anota minuciosamente.

Compra rosas. Seis. Siempre seis. Y las regala.

Un fama jamás se enamora de un cronopio. Los famas solo se enamoran de famas.

Cuando a un fama le rompen el corazón, decide que el amor es cosa de cronopios. Corta minuciosamente la hoja de su libreta en la que había escrito “me enamore” y la envuelve de pies a cabeza en una sabana negra y la coloca parada en una pared  con un cartelito que dice <<cuando creí (erróneamente) que una fama podía enamorarse>>.

¿Qué hace un cronopio encubierto cuando se enamora?

Pierde un poco la cabeza, pero lo disimula. Lo anota en una libreta minuciosamente, luego olvida la libreta y lo anota en todas partes. No usa reloj, porque no lo entiende. Pero si usara y lo entendiera, olvidaría como usarlo. No corta margaritas pero se tienta. No compra rosas. Se las roba y las regala. No dibuja en tortugas, pinta al oleo y se llama así mismo: artista.

Un cronopio encubierto jamás se enamora de una fama. Los cronopios encubiertos solo se enamoran de cronopios. Los famas son tentaciones pasajeras.

Cuando a un cronopio encubierto le rompen el corazón, bebe whisky salado sentado en algún barcito donde nadie lo conozca. Fuma tabaco caro. Y decide que prefiere ser fama.

Extraido de http://alecdarks.wordpress.com

Tortugas y Cronopios.

   Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina. ”

Flor y Cronopio.

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor».

Cronopios y Famas

“Entonces de golpe tuve la sensación de que había en el aire personajes indefinibles, una especie de globos que yo los veía de color verde, muy cómicos, muy divertidos y muy amigos que andaban por ahí circulando. Y su nombre era cronopios, se llamaban cronopios y venían así. […] Los famas son seres importantes y formales que defienden el orden establecido, y los esperanza, personajes intermedios que se dejan llevar por ambos.”

Julio Cortázar

Mafalda:

"¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?

John Lenon:

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes"

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